Declaración rechazo a la visita del primer ministro israelí Netanyahu

LA LEGISLATURA DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA

DECLARA

Su rechazo a la anunciada visita oficial a la Argentina del Primer Ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, quien tiene orden de captura de la Corte Penal Internacional por su directa responsabilidad en el genocidio contra el pueblo palestino. 

FUNDAMENTOS 

Se conoció recientemente el anuncio de que el primer ministro del Estado de Israel, Benjamin Netanyahu, viajará a la Argentina para reunirse con el presidente Milei.

El anunció se dió luego de que el primer mandatario de nuestro país visitó Israel dos veces en el último año y medio y realizó una invitación oficial a Netanyahu.

Eyal Sela, el embajador israelí en Argentina confirmó, en declaraciones a la prensa que el mandatario de Israel fue invitado al país y que pretende corresponder los viajes realizados por Milei, si bien no existe confirmación de la fecha de su arribo al país al momento en que redactamos este proyecto, ya que primeramente se había informado que podría suceder a fines de agosto y luego, debido a la nueva ofensiva del Estado de Israel para tomar la ciudad de Gaza, se informó que la pospondrían. Al respecto el diario La Nación comunicó que la visita podría suceder entre el 7 y el 10 de septiembre.

Con este proyecto proponemos que la Legislatura se pronuncie en repudio a esa visita y por la responsabilidad directa de Benjamín Netanyahu en el genocidio que lleva adelante Isarael contra el pueblo palestino y que se ha recrudecido desde hace casi dos años con la excusa de una respuesta a los ataques terroristas de Hamas o el rescate de rehenes. Este pretexto se ha demostrado completamente falso y la prueba de ello son las terribles consecuencias humanitarias del criminal accionar del Estado dirigido por Netanyahu y su gobierno.

Más de 62.000 muertos, la mayoría civiles; 29% de ellos niños, 15% mujeres. Cientos de miles de heridos, muchos con mutilaciones y sin atención médica; bombardeos masivos incluso en zonas designadas como “seguras”; se dispara a cualquier persona en movimiento en las llamadas “zonas de fuego libre”; se multiplican los padecimientos psíquicos, con altos niveles de trauma psicológico, especialmente entre las infancias (96% siente que morirá pronto; 45% expresa deseo de morir); asfixia energética (con corte total de electricidad, destrucción de la red solar y acceso limitado al agua potable); colapso sanitario (19 de 36 hospitales destruidos, ataques sistemáticos al personal y equipos de salud, amputaciones sin anestesia, escasez de antibióticos); centros de distribución de ayuda convertidos en zonas de muerte, con centenares de muertos por disparos directos.

Estas son algunas de las consecuencias de esa política genocida. Y el hambre sistemático con destrucción de molinos, granjas, panaderías y demás infraestructura para agricultura,  pesca y ganadería. Ahora, la “solución final” del genocidio es la de matar por hambre al pueblo. Desde el 2 de marzo Israel cerró todos los pasos de ayuda humanitaria a Gaza, privando de alimentos al conjunto de la población, unos 2 millones de personas. Desde ese momento casi 200 personas murieron de hambre. Y como consecuencia, corre riesgo la vida de más de 100 mil niños, incluidos 40 mil bebés. Además, son alrededor de 2000 los que han muerto buscando comida, la mayoría de ellos asesinados en los puestos de la Fundación Humanitaria de Gaza (FHG), una organización controlada por Israel que funciona como cebo. Según la ONU, un cuarto de la población en Gaza padece hambre catastrófica, mientras que el resto sufre niveles de hambre de emergencia. Una hambruna calculada, deliberada y utilizada como arma. 

Otra grave consecuencia del ataque de Israel es el desplazamiento forzoso de la mayoría de la población de Gaza, lo que hay no es una defensa legítima o el intento por recuperar a los rehenes, se trata una clara política de limpieza étnica.

Esto ha generado un amplio rechazo no solo desde la izquierda, o sectores que históricamente hemos defendido la justa causa del pueblo palestino sino una diversidad de sectores que se reclaman democráticos que provienen de distintas tradiciones ideológicas o de pensamiento. Masivamente en el mundo multitudinarias movilizaciones repudian el genocidio y a Netanyahu por ser su principal responsable. Se multiplican las expresiones desde las organizaciones de los judíos antisionistas que dicen “No en nuestro Nombre”, de las entidades de derechos humanos, de la comunidad palestina. Hasta muchas de las más importantes ONG ‘s israelíes, como B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos, denuncian que el Estado de Israel está cometiendo un “genocidio” en la Franja de Gaza. Según sus propias investigaciones, el Estado de Israel ha desplegado en este período “masacres sistemáticas de civiles; destrucción masiva de infraestructuras; uso del hambre como arma; desplazamiento forzado de más de 1,9 millones de personas; aniquilación de la vida social, cultural y política palestina; deslegitimación y ataque a los refugiados palestinos y a la UNRWA instalación de un sistema carcelario que actúa como red de campos de tortura”, entre otras cuestiones aberrantes y repudiables. Netanyahu es también responsable político de que miles de palestinos permanezca encarcelados sin juicio, en condiciones inhumanas, bajo tortura física y psicológica, mientras el Estado de Israel destruye campos de refugiados con el objetivo explícito de impedir el derecho al retorno y la identidad palestina y avanzar en su política de apartheid y limpieza étnica.

Por eso además de las organizaciones políticas y de la sociedad civil, crece el repudio de la comunidad internacional. Se han emitido resoluciones de la ONU rechazando el accionar de Israel e instando a cesar con esta política. La Corte Penal Internacional, que nuestro país integra, emitió en noviembre de 2024 órdenes de captura contra Netanyahu por sus crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. 

El declarado e incondicional alineamiento de Javier Milei con Donald Trump, los Estados Unidos y el Estado de Israel es también un alineamiento con este genocidio. Y recibir en nuestro país a Netanyahu significa un salto de calidad en el sometimiento, una pérdida de  soberanía, y una afrenta a las libertades democráticas y los derechos humanos. 

Por todo ello planteamos la necesidad de que la Legislatura se pronuncie de forma enérgica en rechazo a la presencia de Netanyahu en nuestro país. Consideramos fundamental un claro posicionamiento de solidaridad con el pueblo palestino que sufre esta masacre sistemática. Y en ese sentido solicitamos a las y los colegas legisladores la aprobación de esta iniciativa.